El 2008 se pone resbaloso...
Justo es decir que ya no es posible caminar por los bordes de este año que se va sin correr el riesgo de caer estrepitosamente en los brazos de 2009.
2008 nos expulsa amable pero apasionadamente.
Fue un buen año para Pequeño Editor: publicamos unos libros que nos encantan (¿cuánto hace que no visitan nuestra página?); hicimos planes para el futuro; sumamos personas al equipo, tenemos nuevos libros (preciosos, por cierto) en nuestro pequeño horno; creamos este blog.
No se pierdan... Todo el asunto de los libros "amigos de los bosques",
el misterioso tamaño real que pronto invadirá tu ciudad,
algo sobre el quehacer de las editoriales pequeñas;
más talleres para hacer con los libros;
noticias de las librerías del país; historias de lectores;
imágenes y materiales de nuestros libros para bajarse...
No se pierdan el futuro de pequeño editor... y feliz 2009 para todos.
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martes, 30 de diciembre de 2008
Cronopios de Brasil

Dentro del maravilloso portal Cronopios, un bello sitio sobre literatura y arte, se abre Cronopinhos: poemas ilustrados, canciones, juegos recomendados (¡imperdibles!) con paisajes y personajes entrañables; reseñas de libros y también los libros mismos, cuentos, entrevistas, visitas a museos, cuentos narrados…
Este portal brasileño es encantador, interesante, amplio, conectado, actualizado, entretenido, envidiable.
Cronopinhos, “literatura para menores conectados e maiores amolecados” (¿qué querrá decir “amolecados”?). No le teman al portugués, leyendo se entiende casi todo: para el casi tenemos dos recursos: diccionario e imaginación. Usar ambos o elegir uno.

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Dentro del maravilloso portal Cronopios, un bello sitio sobre literatura y arte, se abre Cronopinhos: poemas ilustrados, canciones, juegos recomendados (¡imperdibles!) con paisajes y personajes entrañables; reseñas de libros y también los libros mismos, cuentos, entrevistas, visitas a museos, cuentos narrados…
Este portal brasileño es encantador, interesante, amplio, conectado, actualizado, entretenido, envidiable.
Cronopinhos, “literatura para menores conectados e maiores amolecados” (¿qué querrá decir “amolecados”?). No le teman al portugués, leyendo se entiende casi todo: para el casi tenemos dos recursos: diccionario e imaginación. Usar ambos o elegir uno.

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sábado, 20 de diciembre de 2008
Conozcan Amanita Design

No es fácil llegar a conocer a esta gente, pero si sos un seguidor de nuestros libros te va a encantar dar un paseo por su página. Muy lindo, sutil, bien pensado. Para navegar con sentido por un sitio web.
.
Amanita design es el sitio de unos ilustradores checoslovacos que han diseñado unos juegos web completamente atípicos y embriagantes. Sus aventuras animadas de “Apuntar y clickear” son encantadoras y desafiantes, pero no imposibles para "pequeños lectores y grandes curiosos", es decir chicos y grandes. Los más chicos necesitarán apoyo logístico y los más grandes demostrarán en qué medida superan a los adultos. En la página hay algunas muestras pequeñas del trabajo de este estudio, pero los imperdibles son Samorost y Samorost 2, en un estilo que mezcla fotografías de texturas naturales con animaciones simples. Samorost 2 sólo se puede jugar hasta cierta parte sin pagar, pero vale la pena.

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No es fácil llegar a conocer a esta gente, pero si sos un seguidor de nuestros libros te va a encantar dar un paseo por su página. Muy lindo, sutil, bien pensado. Para navegar con sentido por un sitio web.
.
Amanita design es el sitio de unos ilustradores checoslovacos que han diseñado unos juegos web completamente atípicos y embriagantes. Sus aventuras animadas de “Apuntar y clickear” son encantadoras y desafiantes, pero no imposibles para "pequeños lectores y grandes curiosos", es decir chicos y grandes. Los más chicos necesitarán apoyo logístico y los más grandes demostrarán en qué medida superan a los adultos. En la página hay algunas muestras pequeñas del trabajo de este estudio, pero los imperdibles son Samorost y Samorost 2, en un estilo que mezcla fotografías de texturas naturales con animaciones simples. Samorost 2 sólo se puede jugar hasta cierta parte sin pagar, pero vale la pena.

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viernes, 5 de diciembre de 2008
Todos quieren ver una vaca

Este extraño poema de Enrique Fierro, un poeta uruguayo, nos convoca a todos.
Hay quienes enseñan a leer con él, aprovechando sus repeticiones y el minimalismo de sus imágenes.
Hay quienes lo recitan hasta el cansancio, como los nenes chiquitos, que encuentran más rápido que nadie su ritmo.
Hay quienes han hecho libros, como nosotros.
Y hay quienes han hecho música. No se pierdan este video donde Silvia Meyer también quiere ver una vaca, en castellano y en alemán.
Para hacer nuestro Quiero ver una vaca, la Compañía de objetos El Pingüinazo, de Rosario, construyó especialmente algunas cosas increíbles: unas vaquitas, unos riachos y bosques, otros personajes... . Marcelo Setton las fotografió. El libro es solo una pequeña muestra de ese trabajo, así que aquí van fragmentos del escenario donde los objetos de El Pingüinazo y la mirada de Marcelo se encontraron.



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Este extraño poema de Enrique Fierro, un poeta uruguayo, nos convoca a todos.
Hay quienes enseñan a leer con él, aprovechando sus repeticiones y el minimalismo de sus imágenes.
Hay quienes lo recitan hasta el cansancio, como los nenes chiquitos, que encuentran más rápido que nadie su ritmo.
Hay quienes han hecho libros, como nosotros.
Y hay quienes han hecho música. No se pierdan este video donde Silvia Meyer también quiere ver una vaca, en castellano y en alemán.
Para hacer nuestro Quiero ver una vaca, la Compañía de objetos El Pingüinazo, de Rosario, construyó especialmente algunas cosas increíbles: unas vaquitas, unos riachos y bosques, otros personajes... . Marcelo Setton las fotografió. El libro es solo una pequeña muestra de ese trabajo, así que aquí van fragmentos del escenario donde los objetos de El Pingüinazo y la mirada de Marcelo se encontraron.



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miércoles, 3 de diciembre de 2008
Se dice de mí...

Porque no está bien que lo digamos nosotros, pero está muy bien que lo digan otros... En la Revista Ñ salió una reseñita sobre nuestras novedades.
"Pequeño Editor. Ideales para las fiestas (o para cualquier momento del año), el sello Pequeño Editor lanza por estos días una serie de novedades que se rigen en sus habituales parámetros: buenas historias y delicadeza en el diseño. En la "Colección Fuelle" distribuyen Spaghetti, del dibujante suizo y autor de libros infantiles Davide Calí y también Autos, de la porteña Inés Trigub. El pintor, escultor y autor de historietas brasileño Mauricio Zuffo Kuhlman (MZK), en la "Colección Cuadriños", presenta Banzo y Benito, la historia de un gato y un cocodrilo en diferentes aventuras. "Incluso los grandes" es una colección dirigida a lectores iniciales o expertos y se trata de "libros ilustrados para pequeños lectores y grandes curiosos". Mi papá estuvo en la selva, de Anne Decis y Gusti, combina consciencia ecológica y educación sobre el ecosistema."
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Porque no está bien que lo digamos nosotros, pero está muy bien que lo digan otros... En la Revista Ñ salió una reseñita sobre nuestras novedades.
"Pequeño Editor. Ideales para las fiestas (o para cualquier momento del año), el sello Pequeño Editor lanza por estos días una serie de novedades que se rigen en sus habituales parámetros: buenas historias y delicadeza en el diseño. En la "Colección Fuelle" distribuyen Spaghetti, del dibujante suizo y autor de libros infantiles Davide Calí y también Autos, de la porteña Inés Trigub. El pintor, escultor y autor de historietas brasileño Mauricio Zuffo Kuhlman (MZK), en la "Colección Cuadriños", presenta Banzo y Benito, la historia de un gato y un cocodrilo en diferentes aventuras. "Incluso los grandes" es una colección dirigida a lectores iniciales o expertos y se trata de "libros ilustrados para pequeños lectores y grandes curiosos". Mi papá estuvo en la selva, de Anne Decis y Gusti, combina consciencia ecológica y educación sobre el ecosistema."
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porque lo disfrutamos
domingo, 23 de noviembre de 2008
El libro de la selva, en el siglo XXI

A la izquierda, Gusti aprende a pescar con los zápara, pobladores de la selva. A la derecha, un nene zápara con el machete del papá. Abajo, una vista aérea de la selva y unos retratos de Gusti hechos por Anne Decis.
En el año 2001, Gusti viajó a la selva, en Ecuador, con una misión extraña: conocer a las águilas harpías. Algunos años después escribió Mi papá estuvo en la selva, un cuento ilustrado por Anne Decis que acabamos de publicar y que está llegando a las librerías.
Le pedimos a Gusti que él mismo contara cómo había sido todo el asunto. Por supuesto, también nos mandó fotos y dibujos.
“Quiero contarles que soy dibujante –aunque en este libro soy el escritor–. Además, me gustan mucho los animales, sobre todos las águilas. Por eso me fui a la selva amazónica, en Ecuador.
Resulta que allí viven los záparas, un pueblo cuya lengua está entre las más amenazadas del mundo. Eso significa que quedan solo unos pocos záparas, ancianos, que la hablan. También significa que la cultura de los zápara está amenzada. Pero en la selva vive también un águila que es la más poderosa del planeta: el águila harpía.
Hasta allí, para estudiar esas águilas, se fue Ruth Muñiz, una bióloga española. Para eso, debió adentrarse en la selva y convivir con los zápara, porque ellos son los que saben cómo encontrarla; ellos saben lo que significa el águila para la selva. Y yo también estuve ahí.
Durante esa temporadita aprendí un poco de las costumbres, el idioma, la idea del mundo que tienen los zápara… Y así, en un cuaderno fui dibujando y escribiendo todas las experiencias que vivía. Hay muchas anécdotas increíbles, como cuando me corté el pelo con una mandíbula de piraña o cuando me encontré esa araña gigantesca…
Así nació la idea de Mi papá estuvo en la selva: un día, para explicarle a mi hijo cómo se educan los niños allí (¡tan diferente de los de la ciudad), escribí un cuento. Pero lo hice al revés: lo escribí como si fuera mi hijo quien cuenta las cosas que su padre le contó (y que además es un poco exagerado).
Un día Anne leyó el cuentito y sin darse cuenta se puso a hacer dibujitos muy chiquitos en una hoja. Cuando los vi, dije: “¡Ya está ¡Ya tengo los dibujos para el cuento!”
Preparé una maqueta y se la lleve a un editor. Se entusiasmó tanto que me dijo que lo publicaría, pero al cabo de un año cambió de opinión. Luego se lo mostré a otro y a otro… A todos les gustaba, ¡ja! pero siempre había algún pero, que si tenía mucho texto que si esto, que si lo otro.
Hasta que un día, fui a visitar a Diego y Ruth, los editores de Pequeño editor. Ellos vieron el libro y se enamoraron… ¿Habría encontrado mi editor, finalmente? Parece que sí, porque después de casi dos años, aquí está. Y está buenísimo. Un saludo, Gusti.”

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A la izquierda, Gusti aprende a pescar con los zápara, pobladores de la selva. A la derecha, un nene zápara con el machete del papá. Abajo, una vista aérea de la selva y unos retratos de Gusti hechos por Anne Decis.
En el año 2001, Gusti viajó a la selva, en Ecuador, con una misión extraña: conocer a las águilas harpías. Algunos años después escribió Mi papá estuvo en la selva, un cuento ilustrado por Anne Decis que acabamos de publicar y que está llegando a las librerías.
Le pedimos a Gusti que él mismo contara cómo había sido todo el asunto. Por supuesto, también nos mandó fotos y dibujos.
“Quiero contarles que soy dibujante –aunque en este libro soy el escritor–. Además, me gustan mucho los animales, sobre todos las águilas. Por eso me fui a la selva amazónica, en Ecuador.
Resulta que allí viven los záparas, un pueblo cuya lengua está entre las más amenazadas del mundo. Eso significa que quedan solo unos pocos záparas, ancianos, que la hablan. También significa que la cultura de los zápara está amenzada. Pero en la selva vive también un águila que es la más poderosa del planeta: el águila harpía.
Hasta allí, para estudiar esas águilas, se fue Ruth Muñiz, una bióloga española. Para eso, debió adentrarse en la selva y convivir con los zápara, porque ellos son los que saben cómo encontrarla; ellos saben lo que significa el águila para la selva. Y yo también estuve ahí.
Durante esa temporadita aprendí un poco de las costumbres, el idioma, la idea del mundo que tienen los zápara… Y así, en un cuaderno fui dibujando y escribiendo todas las experiencias que vivía. Hay muchas anécdotas increíbles, como cuando me corté el pelo con una mandíbula de piraña o cuando me encontré esa araña gigantesca…
Así nació la idea de Mi papá estuvo en la selva: un día, para explicarle a mi hijo cómo se educan los niños allí (¡tan diferente de los de la ciudad), escribí un cuento. Pero lo hice al revés: lo escribí como si fuera mi hijo quien cuenta las cosas que su padre le contó (y que además es un poco exagerado).
Un día Anne leyó el cuentito y sin darse cuenta se puso a hacer dibujitos muy chiquitos en una hoja. Cuando los vi, dije: “¡Ya está ¡Ya tengo los dibujos para el cuento!”
Preparé una maqueta y se la lleve a un editor. Se entusiasmó tanto que me dijo que lo publicaría, pero al cabo de un año cambió de opinión. Luego se lo mostré a otro y a otro… A todos les gustaba, ¡ja! pero siempre había algún pero, que si tenía mucho texto que si esto, que si lo otro.
Hasta que un día, fui a visitar a Diego y Ruth, los editores de Pequeño editor. Ellos vieron el libro y se enamoraron… ¿Habría encontrado mi editor, finalmente? Parece que sí, porque después de casi dos años, aquí está. Y está buenísimo. Un saludo, Gusti.”

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la cocina de pequeño editor
sábado, 22 de noviembre de 2008
Nuestros libros en la ciudad luz
Vidrieras de la Librairie Espagnole, en Montparnasse, París.
Los libros de pequeño editor llegaron a París. En la Librería Española, en el barrio Montparnasse de la ciudad luz, pueden verse en la vidriera nuestras últimas novedades.
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